La integridad conceptual de la Terapia de Aceptación y Compromiso: cinco errores frecuentes en su implementación clínica

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) se ha consolidado como uno de los modelos más influyentes dentro de las terapias conductuales-contextuales gracias al respaldo de la evidencia científica y a su enfoque centrado en el desarrollo de la flexibilidad psicológica. Sin embargo, su creciente difusión también ha favorecido la aparición de interpretaciones simplificadas que pueden alejar la práctica clínica de los principios que sustentan este modelo.

Entre los errores más frecuentes se encuentran utilizar la aceptación como una estrategia para eliminar el malestar, interpretar la defusión cognitiva como un método para dejar de pensar, reducir los valores personales a simples objetivos conductuales o aplicar técnicas aisladas sin realizar un adecuado análisis funcional del caso. Estas prácticas pueden generar intervenciones técnicamente inconsistentes y disminuir la eficacia del tratamiento.

Comprender ACT implica mucho más que aprender ejercicios o metáforas. Requiere conocer sus fundamentos filosóficos, su relación con el contextualismo funcional, el Análisis Funcional de la Conducta y la Teoría de los Marcos Relacionales (RFT), así como desarrollar la capacidad de formular intervenciones coherentes con la función de la conducta y no únicamente con la reducción de síntomas.

Fortalecer la integridad conceptual de ACT permite que las intervenciones conserven su coherencia teórica y clínica, favoreciendo procesos orientados al desarrollo de una vida valiosa y flexible, incluso en presencia de experiencias privadas difíciles. Una formación rigurosa y basada en evidencia constituye el mejor camino para aplicar este modelo con precisión y fidelidad a sus principios.


IETPC-Instituto de Estudios The Ledger Psic&Crime

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