
Cuando perder también se vive en colectivo: aceptación radical y regulación emocional desde DBT
No todas las pérdidas se viven en silencio ni en soledad. Hay momentos en los que la frustración, el enojo, la tristeza o la sensación de vacío se comparten de manera colectiva: una derrota significativa, una ruptura social, un acontecimiento doloroso o cualquier experiencia que golpea no solo a una persona, sino a todo un grupo. En esos contextos, las emociones se intensifican, se contagian y, muchas veces, también se intenta luchar contra una realidad que simplemente ya ocurrió.
En nuestro nuevo artículo exploramos la aceptación radical desde la Terapia Dialéctico-Conductual (DBT) como una estrategia de regulación emocional frente a eventos colectivos de pérdida. Analizamos cómo esta habilidad puede ayudar a reducir el sufrimiento añadido que aparece cuando, además del dolor, se suma la resistencia constante a lo ocurrido: el “esto no debió pasar”, el “no lo acepto”, el “no tendría por qué estar sintiéndome así”.
Lejos de significar resignación, rendición o pasividad, la aceptación radical representa una forma distinta de relacionarse con el malestar: una postura psicológica que permite reconocer la realidad tal como es, sin dejar de actuar con dignidad, consciencia y compromiso con aquello que sí puede transformarse.
Si te interesa comprender cómo la DBT puede aportar herramientas para analizar y acompañar emocionalmente experiencias colectivas de pérdida, este artículo es para ti.



